A pesar de hoy la máxima recomendación para disminuir probabilidades de contagio de la Covid-19 es el uso de cubrebocas, no siempre fue así. Al inicio del brote inclusive la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que sólo los enfermos debían portar uno pero los sanos no. La medida se mantuvo debido a que existió una escasez a nivel global debido a su elevada demanda. Pero a partir de las constantes investigaciones se hizo un importante descubrimiento.

Fue a partir de que se identificó que el virus SARS-CoV-2 puede permanecer activo en el aire que se hizo una modificación en las guías médicas. Ahora la OMS ya recomienda el uso de mascarilla en toda la población. Mientras que reduce la transmisión del virus en las personas infectadas, también ofrece protección a los sanos.

Desde que existió este cambio de visión inclusive algunos gobiernos han hecho obligatorio el uso de cubrebocas. En el caso de México la política federal ha sido bastante flexible y Colima es el único estado en el que sí se ha implementado una estricta medida.

¿Nuevo beneficio del cubrebocas?

Pero ahora el tema ha cobrado relevancia a raíz de una investigación publicada en The New England Journal of Medicine. El trabajo realizado por investigadores de la Universidad de California en San Francisco plantea que el uso universal de cubrebocas no sólo brindaría protección sino que podría generar inmunidad contra el virus.

La hipótesis toma como base lo ocurrido décadas atrás con la viruela. Antes de que existiera una vacuna se exponía a personas sanas a las costras causadas por esta enfermedad. De esta forma, mediante la variolización desarrollaban una forma leve del virus que no era mortal y, a su vez, también formaban anticuerpos.

Ahora bien, el uso de cubrebocas no elimina por completo la probabilidad de contagio pero sí reduce las posibilidades. Si se logra un uso aceptable entre la población mundial se evitaría la inoculación viral que una persona expuesta inhala. Con esto se infiere que aunque existirían contagios, serían muy leves y no pondrían en riesgo la vida de las personas.

La propuesta señala que la parte mas complicada es realmente conseguir que la mayor parte de la población mundial acate los señalamientos. Lo que se necesitaría es que todos utilizaran cubrebocas de manera estricta en cualquier espacio abierto para que la hipótesis realmente funcione. De lo contrario no tendría utilidad la propuesta.

Se trata de una idea arriesgada porque además se tendría que hacer un uso correcto de cubrebocas y portar modelos que garanticen la máxima seguridad posible. Tan sólo hace unas semanas se publicó un estudio en el que se mostraba que el modelo N95 con válvulas ofrece una falsa sensación de protección.