La industria farmacéutica se enfrenta hoy a uno de los retos más grandes de la era moderna. La pandemia ha obligado a buscar soluciones inmediatas ante la situación que ya se ha prolongado por más de un año. Inclusive hace unas semanas se conmemoró el primer año de la detección de los primeros casos de Covid-19 en China. No ha sido sencillo pero inclusive la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado que cada vez existen más posibilidades de conseguir una solución. Aunque sin importar eso, las medidas de higiene se deben mantener entre la población.

Ahora todas las esperanzas se encuentran en las vacunas en desarrollo contra esta nueva cepa de coronavirus. En la actualidad existen más de 150 proyectos registrados en alguna etapa de avance. Aunque de ellos son cuatro los más avanzados en el mundo y los que podrían ser los primeros en ser comercializados.

Aunque hasta el momento las inmunizaciones en etapa final han mostrado una alta eficacia, también se ha detectado que provocan algunos efectos secundarios e incomodidades en los voluntarios que las han recibido. Por eso vale la pena analizar cada proyecto junto a las consecuencias más recurrentes que suele generar.

Vacunas más avanzadas en el mundo

En primera instancia se encuentra la vacuna diseñada por Pfizer y BioNTech, la cual es la más avanzada por ser la única que ya concluyó todas las fases de ensayos clínicos. En primera instancia se mencionó que tenía una eficacia del 90 por ciento pero después se ajustó a 95 por ciento. Con esto, también es una de las mejores opciones que van a estar disponibles en el mercado.

Ahora bien, de acuerdo con los voluntarios, la sensación después de recibir la primera dosis es similar a la de una resaca. Las consecuencias inmediatas son dolor de cabeza, fiebre y dolores en el cuerpo. Aunque al inicio son menores, se incrementan cuando las personas reciben la segunda dosis que se requiere para brindar protección a largo plazo.

También se encuentra la vacuna Sputnik V diseñada por el Centro Gamaleya del Ministerio de Salud de la Federación de Rusia. El resultado más reciente mostró que también tiene una eficacia del 95 por ciento después de haber sido administrada a más de 16 mil voluntarios. Hasta el momento no se han presentado efectos adversos graves, aunque algunas de sus afectaciones a corto plazo son dolor en el lugar de la inyección, síndrome seudogripal que incluye fiebre, debilidad, fatiga y dolor de cabeza.

La tercera alternativa que también se encuentra en la última etapa de pruebas es la de Moderna. Ha mostrado una eficacia del 94.5 por ciento y hasta el momento no se reportan incidentes de gravedad dentro de sus ensayos. Mientras que el principal efectos secundario inmediato después de recibir la primera dosis es dolor en el lugar de la inyección. En tanto que al recibir la segunda vacuna de refuerzo, los voluntarios han señalado que suelen desarrollar fatiga, mialgia, artralgia, cefalea y eritema. Todos los descritos han sido de corta duración.

Finalmente se encuentra la vacuna de la Universidad de Oxford y AstraZeneca. Es la más controvertida de todas porque durante la fase 2 de ensayos clínicos se reportó que dos voluntarios desarrollaron mielitis transversa, lo que inclusive obligó a detenerlos de forma momentánea. Por lo pronto, durante la última etapa de pruebas ha generado incomodidades menores como fatiga, cefalea, fiebre y dolor muscular.

¿Y tú cuál opción consideras que será la más adecuada?