El cannabidiol y sus indicaciones en psiquiatría

La ansiedad se define como una respuesta emocional y conductual frente a una amenaza presente o anticipada. Esta respuesta comprende procesos de pensamiento implícitos y explícitos, la activación del sistema nervioso autónomo, una cascada de eventos neuroendocrinos, malestares en el individuo, aumento en la tensión del sistema musculoesquelético1.

El estrés también activa una respuesta como correlato neurofisiológico normal de la ansiedad. Produciendo una descarga simpática originada en el hipotálamo y provocando la liberación de catecolaminas. El componente neuroendocrino está dado por la activación del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal que aumenta los corticoesteroides circulantes y terminando con una respuesta multisistémica1.

Como respuesta al estrés se origina un flujo de información hacia las amígdalas cerebrales donde ocurre la detección preconsciente de la amenaza. Dicha información recibe una calificación emocional y es comparada con experiencias previas del individuo a través de comunicación con la corteza prefrontal medial y el hipocampo, cuyos impulsos atenúan y modulan la respuesta de las amígdalas cerebrales. El sistema cannabinoide endógeno desempeña un rol regulador homeostático en la respuesta al estrés.  El estrés agudo a través de la hormona liberadora de corticotropina, por su parte, ocasiona una disminución rápida de la anandamida (AEA) debido a un aumento de la actividad de la amida hidrolasa de ácidos grasos, que es la enzima que hidroliza la AEA2.

En la década de los 70 y los 80, del siglo pasado, diversos estudios demostraron que el cannabidiol (CBD) podía bloquear los efectos de tetrahidrocannabinol (THC) en humanos3.

En el año 1982 se documentó por primera vez el efecto ansiolítico del CBD en humanos. En ese estudio se comparó la reducción de la ansiedad producida por THC al administrar CBD, placebo o diazepam4.

El efecto ansiolítico del CBD es sustentado en la activación del receptor en la activación del receptor de serotonina 5HT1A y el bloqueo de la recaptación de la AEA, con aumento de este cannabinoide endógeno, disminuido por la respuesta al estres5.

En pacientes con trastorno de ansiedad social, el CBD reduce la ansiedad inducida por la exposición simulada a un evento social aversivo6.

El cannabidiol y sus presentaciones fitoquímicas para uso clínico

La planta de cannabis, sus extractos, resinas y productos derivados están sujetos a controles internaciones que regulan su uso industrial y recreativo7. El THC es una sustancia psicoactiva controlada y su uso es prohibido por diversas regulaciones internacionales8.

El CBD para uso médico viene en forma líquida oleosa para uso por vía oral. Gracias a su liposolubilidad se absorbe rápidamente por la mucosa y evitar el metabolismo del primer paso en el hígado. Después de una dosis oral, el tiempo para la concentración plasmática máxima es de 4 a 5 horas. La concentración plasmática aumenta cuando se administra después de una comida alta en grasas. Estimándose la vida media en 10, 17 horas y la vida media de eliminación es de 60 horas aproximadamente. Un metaanálisis de dosis en estudios en humanos registra dosis de entre 1 mg/kg de peso con buena tolerancia9.

En conclusión, el CBD es el segundo mayor constituyente del cannabis, además del THC. No tiene los efectos psicotrópicos del THC y puede antagonizarlos. Tiene efectos ansiolíticos por la regulación de diversos procesos neuroendocrinos en la cascada de respuesta al estrés y se han documentado usos potenciales en psiquiatría: trastornos de ansiedad, conductas disfuncionales en trastornos del espectro del autismo, esquizofrenia, adicciones y trastornos del sueño. Tiene excelente tolerabilidad en todos los rangos de edad y no induce dependencia. Es una sustancia que se perfila con una gran utilidad como opción farmacológica en psiquiatría. Aunque faltan más pruebas clínicas que permitan sustentar mejor esta opción de tratamiento10.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

  1. Barlow DH. Anxiety and its disorders: the nature and treatment of anxiety and panic. 2.ª ed. Nueva York: Guilford; 2002.
  2. Morena M, Patel S, Bains JS, Hill MN. Neurobiological interactions between stress and the endocannabinoid system. Neuropsychopharmacology 2016; 41: 80-122.
  3. White CM. A review of human studies assessing cannabidiol’s (CBD) therapeutic actions and potential. J Clin Pharmacology 2019; 59: 923-34
  4. Zuardi AW, Suirakawa I, Finkelfarb E, Karniol IG. Action of cannabidiol on the anxiety and other effects produced by THC in normal subjects. Psychopharmacology (Berl) 982; 76: 245-50.
  5. Lee JLC, Bertoglio LJ, Guimaraes FS, Stevenson CW. Cannabidiol regulation of emotion and emotional memory processing: relevance for treating anxiety-related and substance abuse disorders. British J Pharmacol 2017; 174: 3242-56.
  6. Bergamaschi M. Cannabidiol reduces the anxiety induced by simulated public speaking in treatment: naïve social phobia patients. Neuropsychopharmacology 2011; 36: 1219-26.
  7. United Nations Office on Drug and Crime. Convención Única de 1961 sobre estupefacientes [Internet] [Consultado 29 de noviembre de 2021]. Disponible en:  https://www.unodc.org/pdf/convention_1961_es.pdf
  8. United Nations Office on Drug and Crime. Convenio sobre Sustancias Sicotrópicas [internet] [Consultado 29 de noviembre de 2021] Disponible en:  https://www.undoc.org/pgl/convention_1971_es
  9. Millar SA, Stone NL, Bellman ZD, Yates AS, England TJ, O’Sullivan SE. A systematic review of cannabidiol dosing in clinical populations. Br J Clin Pharmacol 2019; 1-13.
  10. El cannabidiol y sus indicaciones en psiquiatría. co. [cited 2021 Nov 29]. Available from: https://revistas.upb.edu.co/index.php/medicina/article/view/7020/6554