Importancia del ejercicio físico en mujeres con cáncer de mama

Un estudio realizado por el Centro Oncológico Integral Roswell Park en Buffalo (Nueva York), ha determinado que las mujeres que realizaban actividad física con regularidad antes del diagnóstico de cáncer de mama y después del tratamiento tenían menos probabilidad de que el cáncer volviera o de que murieran, en comparación con las mujeres que no hacían actividad física.

Este estudio, en diferentes momentos del cáncer de mama (diagnóstico, durante la quimio y después de finalizar el tratamiento, obtuvo información sobre los niveles de actividad física de las mujeres con cáncer de seno de riesgo alto (que es probable que recidive o se disemine).

La supervivencia es mayor en las mujeres con cáncer de mama que practican actividad física

Además, aunque la supervivencia se prolongó en mujeres con cáncer de mama que, a lo largo del tiempo, cumplían de manera constante con las Pautas Federales de Actividad Física para Estadounidenses, en comparación con quienes no las cumplían, “hubo un aumento en la supervivencia de las mujeres que eran activas pero no cumplían totalmente las pautas”, tal y como ha señalado Rikki Cannioto, doctora participante en el estudio.

Dicho estudio, por tanto, respalda los indicios de que hacer más actividad física después de un diagnóstico de cáncer de mama es una de las maneras en que las sobrevivientes pueden tomar las riendas, mejorar su salud y disminuir su probabilidad de muerte.

Los resultados provienen del estudio financiado por le NCI llamado “Alimentación, Ejercicio, Estilo de Vida y Pronóstico de Cáncer (DELCaP), que dirige la doctora Christine Ambrosone, también de Roswell Park.

El estudio incluyó a 1.340 pacientes

El análisis de la actividad física incluyó a 1.340 pacientes. Las participantes respondieron a cuestionarios sobre el tipo, la frecuencia y la duración de la actividad física recreativa en cuatro momentos específicos: durante el mes antes del diagnóstico, durante el tratamiento, y 1 y 2 años después de la inscripción en el estudio. Se dio seguimiento a los participantes hasta 15 años después o hasta la muerte, con una media de seguimiento de 89 meses (7,4 años).

Las mujeres con cáncer de mama que cumplieron el mínimo de las pautas de actividad física, tanto antes del diagnóstico como a los 2 años de seguimiento después del tratamiento, tuvieron una reducción del 55% en las probabilidades de recidiva del cáncer y del 68% en la probabilidad de muerte por cualquier causa.

En las pacientes con cáncer de mama que no cumplieron las pautas antes del diagnóstico, pero que las cumplieron a los 2 años de seguimiento, la probabilidad de recidiva o muerte se redujo en un 46% y 43%, respectivamente, en comparación con quienes no cumplieron las pautas en esos momentos. La conclusión por tanto, según las doctoras participantes en el estudio es que “nunca es demasiado tarde para comenzar a hacer ejercicio y obtener beneficios”.