Aunque existen enfermedades nuevas como la Covid-19 que ahora ataca al mundo, también hay otras bastante antiguas que se mantienen presentes. Dentro de ellas se encuentra el cáncer porque uno de los primeros casos identificados data del año 2 mil A.C. A la fecha provoca poco mas de nueve millones de decesos por año y la cifra aumenta conforme pasa el tiempo. De tal forma, hoy está catalogado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una de las primeras cinco causas de muerte a nivel global.

Ahora bien, aunque existen factores de riesgo como la obesidad y el tabaquismo que son responsables de la mayoría de casos de cáncer, no siempre existe una causa directa responsable de la enfermedad. También existen algunas neoplasias que son hereditarias o aparecen a una edad temprana. Pero ahora la comunidad médica analiza dos casos inéditos en el mundo.

Cáncer de pulmón a muy temprana edad

Ambos sucesos ocurrieron en Japón, siendo el primero bastante extraño. Empezó cuando un bebé de 23 meses de edad fue diagnosticado con cáncer de pulmón. Para su confirmación fue necesaria una secuenciación genética de ADN. Nunca antes en la historia ha ocurrido algo similar porque esta neoplasia nunca suele aparecer en bebés.

El segundo caso, también en Japón, es bastante similar aunque en este caso el afectado es un niño de seis años. Al analizarlo a fondo se comprobó que tiene un tumor en el pulmón izquierdo.

Al respecto, una investigación publicada en el New England Journal of Medicine detalla que existe un punto en común de ambos casos que podría explicar la causa de la enfermedad. Los dos menores son hijos de madres con cáncer cervicouterino. En el primero, la mujer fue diagnosticada con esta enfermedad tres meses después de dar a luz, mientras que en el otro caso fue poco después del parto.

¿Cómo surgió la enfermedad?

Otro aspecto sorprendente que se menciona es que los tumores de los niños tienen mutaciones genéticas que coinciden con las de la enfermedad de sus madres. Por su parte, las células también dieron positivo al Virus del Papiloma Humano, el cual desencadena el cáncer cervicouterino.

A raíz de todo lo relatado, la investigación describe como una posible hipótesis que las células cancerosas de las madres pudieron llegar al líquido amniótico en la gestación o se transmitieron a los niños durante el nacimiento. El hecho de que los dos nacieran por vía vaginal sustenta que pudieron haber inhalado las células tumorales y ahí se dio el contagio.