En el marco del Día Internacional del Pediatra, es el momento ideal para reconocer la noble labor de este médico. En nuestro país existen, según datos de asociaciones médicas, poco menos de 20 mil pediatras para una población de 130 millones, lo cual es claramente insuficiente.

Pero oncólogos pediatras hay apenas 33 en México, según lo dicho por el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, hace unos días, lo que habla de las grandes carencias de nuestro sistema de salud en nuestro país.

Ocuparse de los más pequeños, los niños, siempre debe enaltecerse, porque aunque suene trillado es verdad: son el futuro del país. Quien esto escribe tiene varias historias sobre pediatras, pero me gustaría destacar dos, una buena y otra mala:

La buena. Hace 16 años tuve el honor de conocer a un pediatra que no solo es excelente en su labor, sino que es mejor persona: el doctor Armando Garduño Espinosa, quien además de su consulta privada, labora en el Instituto Nacional de Pediatría (INP) desde hace 38 años, de los cuales 15 años ha liderado el Departamento de Cuidados Paliativos y soporte a la calidad de vida. A lo largo de los años, y al ocuparse médicamente de mis hijos, he podido ver su labor de cerca y he constatado, en diversas ocasiones, su gran calidad humana y su incansable preocupación por actualizarse y por estar siempre al pie del cañón.

La mala: hace algunos años nos enteramos, con lujo de detalles, de un médico pediatra de un hospital privado, allá por la zona de Coyoacán, que acostumbraba alargar, de manera innecesaria, la estancia de los recién nacidos en dicho hospital, con el fin de incrementar sus honorarios mediante el pago de las aseguradoras, pero a costa del sufrimiento no solo de los pequeños, sino claro está, de los padres…

Pero como siempre pasa, de todo hay en la vida, y justo por esos malos médicos se valora más a los buenos, a quienes tienen la vocación en la sangre y dan la vida, literalmente, por sus pacientes, en este caso, los niños. Felicidades en su día. Enhorabuena.

Estetoscopio

Es cierto, no podemos hablar de rebrote si ni siquiera ha habido un control de la epidemia. La cifra de contagios, hospitalizados y fallecidos por Covid-19 sigue en aumento y no hay para cuándo se frene. Antes bien, hay un repunte que ya sabíamos desde hace meses, aunque el presidente lo niegue. El tren de la influenza estacional está chocando con el de Covid-19, con el consecuente aumento de la enfermedad en México, por lo cual no es momento de bajar la guardia, pero sí de cuidarse al máximo. Use cubrebocas, mantenga la sana distancia y quédese en casa si le es posible.

Jorge Arturo Castillo es licenciado en Ciencias de la Comunicación (CC) y maestro en Relaciones Internacionales (RI) por la FCPyS de la UNAM. Es socio director de Comunicación CM, desde donde edita medios especializados en las industrias farmacéutica, salud, energía y tecnología. Es profesor de periodismo de la carrera de CC, en la UNAM, desde hace más de 27 años. Es generador de contenidos y ha desempeñado diversos cargos periodísticos en los principales medios de comunicación en México, así como algunos internacionales.

Licenciado en Ciencias de la Comunicación (CC) y maestro en Relaciones Internacionales (RI) por la FCPyS de la UNAM. Es socio director de comunicación en CM, desde donde edita en medios especializados sobre industrias como farmacéutica, salud, energía y tecnología. Es profesor de periodismo de la carrera de CC en la UNAM, desde hace más de 27 años. Es generador de contenidos y ha desempeñado diversos cargos periodísticos en los principales medios de comunicación en México, así como algunos internacionales.