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Ecuador ha sido uno de los países de la región más afectados por la pandemia de COVID-19, que desde el mes de marzo azota al mundo entero. Sin embargo, el nuestro, como otros países se han tenido que adaptar a la llamada “nueva normalidad” y coordinar el restablecimiento de las actividades comerciales.

Desde el pasado mes de septiembre, el gobierno ecuatoriano ha decidido poner fin al estado de excepción. Pero para lograr mantener a raya el número de contagios, se hizo necesaria la implementación de estrictas medidas de bioseguridad, lo que supone todo un reto para centros estéticos, de belleza y spas.

A pesar de que el gobierno central estableció de forma obligatoria el uso de tapabocas, ropa y cobertores descartables en estos establecimientos, es necesario tomar medidas adicionales. No sólo para evitar la contaminación de los pacientes, sino para proteger a los profesionales que laboran en los centros. Entre ellas:

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Estricta previa cita

Una manera sencilla y efectiva de reducir el riesgo de contagios es evitar las aglomeraciones de personas en un mismo espacio, por lo tanto, el establecimiento de un cronograma de citas en el cual nunca haya más de un paciente en la sala de espera es lo ideal. Es posible lograrlo implementando cronogramas con diferencia de 15 minutos entre cada paciente, de esa forma el establecimiento es capaz de atender 4 pacientes cada hora.

Establecimiento de zonas limpias y de riesgo

En la entrada se hace estrictamente necesario tener una zona de desinfección en la cual el paciente pueda lavarse las manos, pero esto solo debe ser el primer paso. Antes del ingreso a las áreas de tratamiento debe habilitarse un vestidor en el cual el paciente pueda cambiar su ropa por un kit descartable de bioseguridad que incluye mono, cubrebotas, mascarilla anti-fluidos y gorro.

Para mayor comodidad del paciente, resulta necesario colocar casilleros donde pueda dejar sus pertenencias y bancos para que pueda sentarse. Antes de retirarse de esa zona debería poder desinfectar nuevamente sus manos con alcohol gel y pasar hacia una zona completamente limpia del establecimiento.

Higienización periódica del espacio

Esta es, quizás, la medida de bioseguridad más importante. Cada vez que se retira un paciente es necesario limpiar todas las superficies con las que este tuvo contacto, incluyendo la camilla y los instrumentos que se utilizaron con alcohol al 80% o más. Es conveniente también establecer un periodo de tiempo antes de volver a utilizar la cabina; media hora parece ser suficiente para ventilar el espacio.

No aplicar ciertos tratamientos

Los tratamientos que implican estar en contacto directo o indirecto con las mucosas de un paciente deben evitarse. Por ello, ciertos tipos de masajes o tratamientos faciales no son viables en estos momentos.

Pensar siempre en la seguridad del equipo

Los profesionales que trabajan en el área de la salud han sido los más afectados por la COVID-19. Es por ello, que la seguridad del equipo de trabajo debe ser la prioridad de todo centro estético. El uso de traje de bioseguridad, careta protectora, guantes y mascarilla es obligatorio en todo momento.

El personal de atención al público puede protegerse mediante la instalación de separadores acrílicos. Las pruebas periódicas para detectar si algún empleado presenta o no COVID-19, también deben ser obligatorias.  

 

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