Impulsa tu carrera e incrementa tu número de pacientes desde el podio

495

¿Cuándo fue la última vez que diste una conferencia?

Si tu respuesta fue, “desde que estaba en la facultad” o, “en mi época de estudiante en la especialidad y fue por obligación”, quizás deberías de tener más cuidado, pues una gran cantidad de paciente son (o pueden ser) referidos por tus colegas gracias a la admiración que genera esta actividad curricular.

Tradicionalmente tenemos la falsa creencia de que el valor del curriculum se encuentra reservado única y exclusivamente para quienes solicitan empleo; sin embargo, como médico deberías de considerar que tu reputación académica puede llegar a ser una gran herramienta que incremente el flujo de pacientes o, mejor dicho, de una mayor clientela sustentable.

Un hecho que todo profesional de la salud debe de admitir, es que uno mismo no puede realizar todos los tratamiento igual de bien, pues existen expertos para cada aspecto del conocimiento. Asimismo existen aficiones y gustos por ciertos temas, padecimientos o técnicas en particular y cada uno de ustedes posee mayor experiencia en cada micro campo de este fascinante saber que es la medicina, pues la “repartición” de talentos específicos no es equitativa.

Cuando un profesionista se convierte en experto (en cualquier tema), el sentido común nos dicta que éste debe de compartir su conocimiento y experiencias con el resto de sus colegas. Si bien en nuestro México, y Latinoamérica en general, el esfuerzo por publicar y compartir el conocimiento no es un hábito generalizado, pues el galeno académico y didacta no encuentra el tiempo, la rutina, la estructura o el método adecuado para dar forma a temas científicos de relevancia.

Por si esto fuera poco, en muchas ocasiones creemos que dicha tarea se encuentra reservada para los maestros; sin embargo, cada uno de estos profesores tuvo un momento inicial decisivo en su carrera que lo llevó a tomar el gusto por pararse en estos escenarios académicos con la frecuencia necesaria para perfeccionar sus técnicas y habilidades didácticas.

Indudablemente se trata de una virtud cuádruple, pues consiste en saber, saber enseñar, tener gusto por hacerlo y, además, hacerlo de manera correcta.

Si no sabes enseñar, aprende a hacerlo, pues esto es parte fundamental para poder disfrutarlo. Enseñar y presentar diversos temas implica tener una buena planeación respecto a los eventos y también en el armado de las investigaciones y presentaciones. Presenta temas a tus colegas y verás que, si lo sabes hacer bien, pronto tendrás más casos y pacientes para seguir haciendo de tu profesión todo un ciclo virtuoso.

LCC Juan Carlos Guerrerosantos A.

[email protected]

@triunfadoctors