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Se han realizado grandes avances en disuadir el consumo del tabaco y los licores a través de reforzar los “impuestos saludables” durante las dos últimas décadas en todo el planeta. También han servido mucho las campañas de educación pública. Gracias a esta buena batería de políticas públicas, se ha logrado destronar el ícono del “Hombre Marlboro” y sustituirlo por la imagen de jóvenes y adultos mayores realizando ejercicio a cielo abierto. La siguiente etapa en esta lucha contra “los vicios” se ha venido extendiendo hacia batallar contra la llamada “comida chatarra” y el consumo de las bebidas azucaradas (BA).

Diversos estudios han demostrado que existe una elevada “elasticidad precio”, cercana a -0.7, lo cual indica que la adopción de sobretasas impositivas terminará afectando su consumo. Y si hay algo que nos duela a los colombianos es que nos toquen el bolsillo, y la manera de hacerlo era siguiendo la tendencia mundial; los presidentes Santos y Duque, adoptaron estas políticas de impuestos saludables. 

En el 2016 se modificó el impuesto a las bebidas alcohólicas y la imposición de un IVA de un 5% cuyo recaudo debe destinarse única y exclusivamente al sector salud, adicionalmente, fue aprobado el artículo que establece una sobretasa de 10% al consumo de cigarrillos y tabaco. Los licores de más de 35 grados de alcohol pagarán un impuesto de 420 pesos por cada grado, mientras que para los de hasta 35 grados de alcohol, se aprobó un gravamen de 256 pesos por cada grado. Este gravamen queda establecido por cada unidad de 750 centímetros cúbicos o su equivalente.

En Colombia, el impuesto al consumo de cigarrillos-tabaco se introdujo con la Ley 223 de 1995 y posteriormente fue endurecido al prohibir también su promoción- publicidad-patrocinio. Actualmente se recauda para la salud de los departamentos más de $1 billón a través de impuestos a los licores. De esta manera, la sobretasa al consumo de licores es cercana al 30%. Este tipo de ajustes se realizó dentro de los acuerdos de Colombia para ingresar a La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), equiparando las cargas entre los licores nacionales y los importados.

A esto se han unido campañas de endurecimiento en las sanciones por conducción de vehículos bajo efectos del alcohol. Para lograrlo, el Ministerio de Salud debe calcular cada año la participación de cada departamento en su sistema, usando como herramienta su base de datos de afiliados y entregar dicha información a la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social y Salud (Adres). Los avances más recientes en materia de impuestos saludables en el país se han dado en el frente de las bebidas alcohólicas. El primer intento por introducir un impuesto a las BA en Colombia se dio con el Proyecto de Ley 1819 de 2016[1], pero la iniciativa no tuvo éxito.

La Administración Duque sí logró lo que Santos no había podido, al adoptar el cobro de IVA-plurifásico a BA y también a las cervezas. Para la comida chatarra, se proyecta que para el 2050 la incidencia de la obesidad alcanzará un 35% de la población de América Latina, por eso mismo, el gobierno deberá tomar acciones más decididas para el control-disuasión de enfermedades crónicas (no terminales), que resultan particularmente onerosas para el fisco.

[2] [1] https://www.anm.gov.co/?q=content/ley-1819-de-2016 [2] (Clavijo, 2019)  

 

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