La gran mayoría de familias de México, pese a no tener recursos económicos para cubrir los gastos de atención a la salud en servicios particulares, sí es cierto que en caso de enfermar prefieren ser atendidos en servicios de paga, más aún en un momento de contingencia sanitaria como la pandemia que ha provocado la COVID19.

Este dato se desprende de la Encuesta de Acceso a la Salud y Estado de Derecho en el marco del COVID19 del World Justice Project, según la cual el 70,7 por ciento de las personas en Mexico señalan que sería muy difícil, o algo difícil, cubrir los gastos de un médico u hospital privado. En el caso de los consultorios adyacentes a farmacia, otra modalidad de estos servicios de paga, solo el 34,7 por ciento consideró que tendría dificultades para pagarlo.

Una reforma gubernamental promovió la la sanidad privada

A estas dificultades se suma que la pandemia provocada por la COVID19 y los cambios sociales resultado de la misma han impactado de forma desigual en la vida de las personas, principalmente en el ámbito de la salud.

Según World Justice Project, la crisis de salud pública se suma a los retos existentes en materia de Estado de Derecho en México, que debería contribuir a la erradicación de las causas estructurales que subyacen en las prácticas discriminatorias y desigualdad en los servicios público y esto es algo que actualmente no sucede.

Fue hace 10 años cuando una reforma gubernamental derivó en el establecimiento masivo de consultorios adyacentes a farmacias, después de que se volviera obligatoria la presentación de una receta médica para poder comprar antibióticos.

Se producen 6 millones de consultas privadas mensuales en el país

De esto ha hablado Laura Flamand, coordinadora de la Red Desigualdades del Colegio de México, quien ha explicado que ese “modelo de negocio brinda aproximadamente 6 millones de consultas al mes en todo el país, mientras el IMSS, subsistema que cuenta con más derechohabientes, mensualmente da 8 millones…Son de bajo costo, están ubicados de manera muy cercana a los domicilios en las localidades urbanas y son de acceso inmediato”.

Mientras en los servicios públicos, las citas a los pacientes se dan con una periodicidad de entre un mes y hasta seis meses, el tiempo de espera para ser atendido en un consultorio de farmacia es de 25 minutos. Eso sí, estos establecimientos presentan algunos problemas y es que, hay un conflicto de interés muy fuerte porque el médico en ese consultorio adyacente quiere que la persona compre medicamentos en la farmacia, fundamentalmente.