Hace unos días comentábamos que, con las fiestas, de seguro se te acumularon pendientes.   Por supuesto, el trabajo atrasado siempre es causa de estrés. Entonces compartimos algunos tips para librarte de esta tension, pero sabemos que tal vez no sean suficientes. Si todavía no logras relajarte o la carga de tareas no se reduce, presta atención a estos 5 nuevos consejos:

1Construye el espacio de trabajo perfecto

Tu oficina, escritorio o consultorio debe ser tu santuario. Así que trata de acomodar todo lo que tienes en él para que sea fácil de agarrar. Cierra o elimina cualquier distracción del ambiente que pueda retrasar tus tareas. Además, puedes colocar incentivos emocionales (fotos de tu familia) o profesionales (listas de objetivos) para motivarte. Así podrás reducir el estrés de la jornada.

2Guarda tu celular

Dentro del sector médico, siempre hay alguien que trata de contactarte. Pacientes, proveedores, representantes, compañeros de trabajo constantemente te enviarán mensajes. Estar al pendiente de estos canales de comunicación rápidamente puede ocasionarte estrés. Es mejor que designes momentos del día para revisar correos y mensajería instantánea. Así no interrumpirás actividades.

3Toma descansos para reducir el estrés

Está bien que intentes trabajar con el mayor ánimo y entusiasmo posible. Sin embargo, las personas también necesitan recuperarse de vez en cuando. Los resultados que vas a tener cuando estás agotado no son los óptimos. Así como con el celular y los mensajes, establece momentos a lo largo del día para tomarte un respiro. Después, podrás retomar el trabajo.

4No seas perfeccionista

Por supuesto, entregar el mejor trabajo posible es una meta que todos deberían perseguir. Sin embargo, es irreal que cada una de tus tareas sea infalible. Es preferible que llegues al nivel de “suficientemente bueno”, en especial cuando tienes muchos pendientes. Buscar siempre que cada detalle y elemento sea ideal puede generarte peligrosos niveles de estrés.

5Registra tus actividades

Un diario profesional es una excelente forma de ganar perspectiva al final del día. Si cada jornada escribes en un par de frases qué objetivos lograste, podrás sentirte más satisfecho por ellos. Incluso si de verdad tuviste un día lleno de estrés y equivocaciones, es benéfico anotarlo. Es una catarsis externar los sentimientos, incluso en papel. Recuerda: ningún médico es de piedra.