Cada año fallecen alrededor de 100 mil personas a causa de algún tipo de cáncer en nuestro país. Es por eso que a la fecha se trata de una de las principales causas de muerte en el país. Mientras que uno de sus inconvenientes es que no se cuenta con una solución y sólo existen tratamientos para cada tipo de neoplasia. Aunque cuando se trata de fases avanzadas es más complicada la atención y lograr la recuperación del paciente.

En ese sentido, en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza, el Dr. Alberto Monroy García, integrante de la Unidad de Investigación en Diferenciación Celular y Cáncer, con su equipo de colaboradores, desarrolla un novedoso tratamiento. Lleva por nombre Partículas Quiméricas y su funcionamiento es similar al de un virus aunque con la meta de generar una vacuna que active la respuesta inmune ante la presencia de células tumorales.

El experto mencionó que, en específico, trabajan para combatir el cáncer de mama y el cervicouterino, cuya incidencia es alrededor de 30 mil y 10 mil casos nuevos al año, respectivamente. La mortalidad por estos padecimientos es la más alta entre mujeres, la cual es cercana a siete mil y cinco mil fallecimientos anuales, respectivamente.

Modo de funcionamiento

El equipo también investiga que las células malignas están provistas de enzimas, a través de las cuales generan productos tóxicos que, a su vez, afectan a las células del sistema inmunológico, ya sea inhibiendo su función o produciendo su muerte. De ahí que la meta sea revertir esos mecanismos y favorecer que la respuesta inmune sea más eficiente al reconocer y eliminar las tumorales.

En la actualidad existe una vacuna comercial contra el virus del papiloma humano (VPH), que produce el cáncer cervicouterino. Está basada en partículas que simulan la estructura del virus, y son utilizadas para generar inmunidad y proteger contra una posible infección.

Lo que ahora se busca es producir esas mismas partículas pero quiméricas, es decir, híbridas, donde además se añaden otras secuencias de tipo viral.

Para crear esas estructuras semejantes al virus, Monroy colabora con Miguel Ángel Gómez, del Cinvestav Irapuato. Utilizan vectores que se incorporan en bacterias, como Agrobacterium tumefaciens, que luego infectan a plantas y de ese modo le transmiten la información genética.

La investigación, que ha obtenido reconocimientos como los premios Canifarma y Glaxo, continúa con el diseño de partículas tipo viral que incluyen secuencias de antígenos tumorales, o sea, proteínas que expresan el tumor y que son susceptibles de ser reconocidas por el sistema inmunológico.

Proyecto con reconocimiento internacional

De momento los estudios se encuentran a nivel preclínico. Además de dos especies de ratones, donde los resultados han sido exitosos, se requieren pruebas en dos especies más, como ratas y conejos, para obtener la aprobación de la eficacia del inmunógeno ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y pasar al nivel clínico.

El especialista consideró necesario efectuar más investigación al respecto. Los resultados obtenidos hasta ahora merecieron su publicación en revistas internacionales como Virology Journal y Archives of Virology.

Se requiere, además, continuar con los trabajos en otros ámbitos como la producción excesiva de la sustancia llamada adenosina por parte de las células tumorales, que también inhibe la respuesta inmunológica.