Muchas personas, en algún momento de su vida mientan. De media, las personas suelen decir de una a dos mentiras al día para así parecer más agradables o más competentes. Si eres psicólogo o terapeuta, seguro que piensas que tus pacientes te dirán siempre la verdad pero esto no es del todo cierto ya que hay muchos pacientes que incluso mienten a las personas a las que están pidiendo ayuda (sus terapeutas).

Pero, siendo profesional, ¿cómo puedes ayudar a esos pacientes para que no te mientan? ¿Cómo ganarte su confianza? Seguro que son cosas que más de una vez te has preguntado para ver si podías detectar a este tipo de pacientes, pero esto es algo que no es sencillo, ya que el paciente que miente lo hace demasiado bien y el profesional no suele percatarse de ello.

¿Por qué mentimos?

Básicamente, se puede decir que nuestra motivación para realizar una conducta siempre es la misma: alejarnos del dolor y/o acercarnos al placer. La mentira, por tanto, puede responder a ambas motivaciones y está enfocada en proyectar y proteger una imagen deseable de nosotros mismos hacia los demás y hacia uno mismo o bien a proteger nuestros intereses.

En una consulta de Psicología, los pacientes que mienten lo harán por miedo a ser juzgado y, por lo tanto, para protegerse. La mentira se puede dar en cualquier momento de la terapia, tanto al inicio como durante el tratamiento o al final.

En función del momento, las cosas sobre las que mienten son diferentes y pueden tener la motivación de dar una imagen más positivo de uno mismo y de lo que ha hecho o sentido mientras que, durante el tratamiento, las mentiras pueden estar más orientadas hacia la efectividad de la terapia.

Evitar que el paciente mienta

Antes de nada, debes saber que una buena relación entre terapeuta y paciente es el comienzo de la propia terapia ya que conseguir que se abra y cuente sus problemas es en sí, terapéutico. Pero, ¿cómo puedes construir esta relación de forma óptima? Algunos aspectos que no deberías descuidar son los siguientes:

  • Aplicar las habilidades de escucha activa.
  • Expresar tu preocupación por su problema de una forma auténtica, preocupándote por causas y consecuencias que este pueda tener.
  • Hacer consciente al paciente de que en la terapia no hay lugar para los juicios de valor hacia las personas.
  • Entrenamiento en autoestima para que no exista la necesidad de mentir para protegerse.
  • Expresar la inconveniencia de la mentira dentro de la terapia.
  • Fomentar la importancia de reconocer que se ha mentido como prueba de que decir la verdad no es algo tan terrible y que los demás no nos van a juzgar o castigar.