Dentro de cualquier hospital siempre existen múltiples servicios y áreas de atención a los pacientes. Aunque sin importar el paso del tiempo hay un rubro que siempre será indispensable y se trata de cirugía. Es una de las especialidades base dentro de cualquier sistema. Además los nosocomios también funcionan como escuelas para los estudiantes y residentes que aspiran a ser profesionales en un futuro próximo.

En ese sentido, hay uno en particular en nuestro país que resalta por su historia. Se trata del Hospital Juárez de México, fundado originalmente en 1847 con el nombre de Hospital San Pablo. Por lo tanto, cuenta con más de un siglo de vida y le ha tocado vivir todo tipo de incidentes.

Acontecimientos mundiales que ha enfrentado

A este inmueble se le denomina la cuna de la cirugía en México porque desde 1870 ha practicado procedimientos quirúrgicos innovadores para su época, como la desarticulación de una extremidad inferior (segunda cirugía en América Latina) y la desarticulación de un brazo en 1891 (primera cirugía en América Latina). Además, aquí se creó el primer Banco de Huesos y Tejidos, en 1940, y el primer Banco de Sangre en 1942.

A lo largo de su historia ha tenido una importante participación en eventos epidemiológicos; emergencias por fenómenos naturales; atención de pacientes por conflictos bélicos, como la intervención norteamericana, la guerra de Reforma, la intervención francesa, o en escenarios no previsibles, como el terremoto de 1985. El personal de este nosocomio enfrentó la epidemia de la influenza en 2009 y el sarampión en 2020.

Trabajo de vanguardia

Acerca de su trabajo actual, brinda atención médica quirúrgica gratuita y de alta calidad a través de 53 especialidades. Además cuenta con dos mil 700 profesionales de la salud, de los cuales 331 corresponde a personal médico, 941 de enfermería y el resto a otras áreas. Hasta antes de la pandemia por COVID-19 en promedio otorgaba 240 mil consultas al año y se realizaban 15 mil cirugías, 90 por ciento en quirófano y 10 por ciento de tipo ambulatorias.

El director general, Gustavo Lugo Zamudio, informó que el hospital también es un centro de formación de recursos humanos de excelencia, que genera conocimiento mediante nuevas técnicas quirúrgicas y modelos de atención de las enfermedades.

Refirió que, ante la emergencia sanitaria, desde febrero de 2020 se implementó un modelo híbrido para atender a personas infectadas con el virus SARS-CoV-2, así como a pacientes con otras enfermedades crónico- degenerativas. Niñas y niños con cáncer continuaron recibiendo sus quimioterapias y se mantuvo la atención de las emergencias obstétricas por embarazos de alto riesgo.

Las diferentes áreas del hospital tuvieron que readecuarse para asegurar la atención médica durante toda la pandemia en padecimientos como cáncer, urgencias quirúrgicas, ginecológicas, obstétricas y pediátricas.

Detalló que, actualmente, la ocupación hospitalaria es de entre 60 y 70 por ciento con pacientes COVID-19, y resaltó que como resultado del mejor conocimiento que ahora se tiene de la enfermedad, la estancia hospitalaria pasó de quince y dieciocho días, que se tuvieron durante la primera y segunda ola, a un promedio de nueve a doce días. Esto ha contribuido a mantener una mayor disponibilidad de camas hospitalarias.

Mencionó que, en el contexto de la pandemia, el hospital afronta tres grandes retos: incrementar la plantilla de personal; terminar de implementar el nuevo modelo de gratuidad y universalidad, así como mantener la capacidad de respuesta del hospital en la prestación de los servicios médicos.

En la actualidad cuenta con especialidades médicas con procedimientos de vanguardia y alta calidad. Es considerado pionero en neurocirugía y una de las pocas instituciones del país que lleva a cabo cirugía endocraneal y que tiene en marcha un programa que antes de la pandemia permitía practicar cerca de 40 trasplantes renales al año.

Escuela de residentes

Desde sus inicios, es también hospital escuela y coadyuva a la formación de recursos humanos nacionales y extranjeros. Actualmente 450 médicas y médicos cursan su residencia, de los cuales, entre 80 y 90 concluyen alguna especialidad. Asimismo, alberga la Escuela de Enfermería creada por la Secretaría de Salud en 1960, de la que egresan anualmente cerca de 50 profesionales.

El doctor Lugo Zamudio hizo notar que actualmente, el HJM trabaja en dos importantes proyectos: la creación de las escuelas de ingeniería biomédica y de farmacovigilancia.

En investigación, se desarrollan protocolos de farmacovigilancia para el uso racional de medicamentos, como los antibióticos para evitar la resistencia antimicrobiana. En el campo de la tecnovigilancia, que implica el uso de equipos como el estetoscopio, baumanómetro, monitores, ventiladores, se investiga cómo mejorar su funcionamiento para una operación óptima.