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Hablar químicamente de la sal es mencionar que está compuesta aproximadamente de un 40% de sodio y un 60% de cloro.  La sal, es la mayor fuente de sodio de nuestra dieta en más de un 90%.  Pero ingerimos sodio en otras cantidades a través de las comidas, y que se añade a los alimentos en los procesos de fabricación, como aditivos, saborizantes o conservantes. Uno de ellos es el monosodio de glutamato, que se usa como potenciador del sabor.

Otra consideración es aprender a distinguir entre el contenido de sodio y sal, en las etiquetas de los frascos viene el contenido de los gramos de sodio, estos multiplicados por 2,5 te dará el contenido de sal. La cual es indispensable para la vida, pero también puede ser nefasta para la salud si se consume en exceso.  Nuestro cuerpo sólo necesita pequeñas cantidades de sal (sodio) para que funcione adecuadamente, cumpliendo en controlar la cantidad de agua del cuerpo humano, mantener el pH de la sangre, equilibrar la función de osmosis celular, transportar oxígeno y nutrientes, además de ayudar a transmitir impulsos nerviosos y a la relajación muscular.

Pese a las advertencias de que el consumo excesivo puede dañar nuestra salud, estamos obsesionados con la sal.  Pero hay estudios que reflejan lo contrario y se afianza aún más. Otro factor de complicación es que los efectos del consumo de sal en la presión arterial y la salud del corazón difieren de un individuo a otro, dependiendo de factores tan variados como el origen étnico, la edad, el índice de masa corporal, la salud y los antecedentes familiares de hipertensión. Pero no solamente las enfermedades cardiovasculares vienen propiciadas por una dieta rica en sal y calorías, sino que se han demostrado que si seguimos una dieta rica en calorías tenemos más posibilidades de padecer cáncer de páncreas. El exceso de proteínas provoca inflamación en la sangre y su consecuente alteración celular.

Andrew Mente, epidemiólogo nutricional de la Universidad McMaster en Ontario, Canadá, en un estudio acerca del tema concluyó que reducir la ingesta de sal de alta a moderada reduce el riesgo de hipertensión, pero no hay beneficios para la salud más allá de eso.

El hallazgo de un punto medio coincide con lo que se esperaría de cualquier nutriente esencial que en niveles altos cause toxicidad y en niveles bajos se presenten deficiencias, lógicamente el nivel óptimo siempre se encuentra en el medio.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la recomendación dada frente al consumo de sodio debe ser menos de 2000 mg por día equivalente a 2 gr por día, o lo que es igual a 5gr por día de sal en adultos. La ingesta promedio en Colombia para hombres es de 5,3 g. de sodio por día (Equivalente a 13,7 g. de sal por día) y para mujeres de 3,9 g. de sodio por día (Equivalente a 10.1 g de sal por día). La ingesta adecuada de sodio va desde 120 a 1500 mg/día, según la edad.[1]  

[1] (OMS, 2020)  

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