Cuando a cualquier mexicano se le pregunta su opinión acerca de los servicios de salud pública, la mayoría afirma lo mismo. Lo que más molestia causa es lo abarrotadas que lucen las instalaciones. Lo anterior provoca enormes tiempos de espera que afectan en la percepción, pero también tienen otras implicaciones sanitarias.

Si se toma en cuenta que quienes asisten a un hospital o clínica están enfermos, resulta natural el peligro de las salas de espera. El estar reunidos tantos pacientes durante horas provoca que se forme un caldo de cultivo de enfermedades e infecciones.

Pero más allá de la responsabilidad de las autoridades por esta saturación, también los propios pacientes tienen parte de la culpa. Esto es debido a la práctica de las familias de acudir acompañados a los nosocomios.

Mientras que la máxima recomendación es que sólo acuda el paciente que presenta el problema, por lo general lleva a más acompañantes. En el caso de niños y adultos mayores es entendible, pero en el resto no.

Si una persona sana acude como acompañante a un hospital y ahí transcurre varias horas, el peligro es inminente.

Otro punto a considerar es que, en ocasiones, los acompañantes provocan que las salas de espera luzcan abarrotadas. Mientras que los asientos están pensados para los pacientes, al final ellos son los que menos puedes ocuparlos.

Por todo lo anterior, son varios los centros de salud de otros países en los que se solicita a los pacientes a no llevar acompañantes. Además de ponerlos en riesgo, ellos son quienes provocan la saturación en las salas de espera.

Taboola