Torturas y golpes: la triste realidad de los psiquiátricos en México

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La precariedad del llamado “sistema manicomial” causa asombro, debido a los métodos tan arcaicos que se utilizan en los centros psiquiátricos. En pleno siglo 21 aún se utilizan electrochoques como parte de las terapias, estas vienen acompañadas de golpes, maltratos y en muchos casos de violaciones sexuales. Sin contar, el hecho de colocar al paciente en un estado deplorable a sabiendas que ya su salud mental está trastocada.

Todo esto lo dio a conocer un informe emitido por una asociación civil, que muestra claramente la carencia de humanidad y los abusos que pasan a diario algunos pacientes con problemas mentales. Así como la falta de tratamientos que ayuden a mejorar la condiciones de vida de estos internos.

El informe se titula “¿Por razón necesaria? Violaciones a los derechos humanos en los servicios de atención a la salud mental en México”. Y fue presentado el pasado lunes 23 de noviembre. Se trata de un documento donde se habla claramente de cómo el sistema de salud en México carece de estructura y permite las violaciones de los derechos de las personas con problemas de salud mental.

También expone un análisis del marco normativo nacional que revela cómo conviven en lugares en condiciones infrahumanas, desafiando las normas higiénicas fundamentales y sobre todo el derecho a la vida.

Asimismo el informe habla de que las políticas públicas se han invisibilizado, a tal punto de que se ha perpetuado la dejadez. Por otra parte, el sistema de salud incluyendo a los médicos se ha desvinculado de tal forma que han olvidado la inclusión comunitaria, la justicia social pero sobretodo los derechos humanos.

Varios delitos en una misma institución

Según el citado informe muchos delitos se manejan dentro de las instituciones bajo la mirad de la Secretaría de Salud y nadie toma medidas al respecto. La organización abiertamente presenta testimonios y evidencia de “privación ilegal de la libertad, aislamiento y segregación social, rompimiento de vínculos familiares, restricciones al contacto con el mundo exterior y medios de comunicación, criminalización, estigma, violencia, medicalización excesiva, mala atención médica, castigos como recursos “disciplinarios”, malos tratos y tortura…”

En pro de buscar la verdad los encargados de realizar el informe anexaron una larga lista de incidencias que no podían dejar pasar por alto. Según, se describe : “las personas pasan todo el día encerradas en el pabellón, sin ningún tipo de terapia de rehabilitación o psicológica”, “no tienen derecho a decidir sobre su entrada y salida”, “no pueden tener espacios, ropa o artículos propios ni privacidad al realizar sus actividades íntimas”. Hay internamiento forzado incluso con participación de agentes de seguridad, “empleo de tratamientos forzados como las terapias electroconvulsivas (TEC) y la castración química”.

Luego de varias páginas con decadentes revelaciones, el informe finaliza con una serie de recomendaciones que van dirigidas al Gobierno Nacional, La Secretaría de Salud, Los Congresos estatales y el Poder Legislativo. Así como también un llamado especial a los encargados de los derechos humanos para que ingresen a esos recintos e instituciones y vean todo lo que ocurre.

Del mismo modo invitan a los organismos encargados para que a la brevedad posible transformen el sistema de salud mental actual. Ya que se encuentra totalmente abandonado y atenta con el respeto y los derechos de cada paciente que atraviesa por esta situación.