UNAM presenta propuesta de política pública para regular antibióticos

Se pretende reducir el uso excesivo de antibióticos en México, en particular dentro de la práctica médica, veterinaria, odontológica y agroindustrial

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La resistencia a los antibióticos es uno de los problemas más serios de la industria de la salud. Si bien se han hecho ciertos avances en la creación de sustancias, nuevos medicamentos no parecen ser la solución a largo plazo. Por otra parte, el uso de bacteriófagos está todavía lejos de perfeccionarse. Así, organizaciones e instituciones proponen mostrar prudencia al usar fármacos.

En este sentido, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) presentó el Plan Universitario de Control de la Resistencia Microbiana (PULCRA) a través del Programa Universitario de Investigación en Salud (PUIS). El objetivo de esta iniciativa es regular el uso de antibióticos a escala nacional.

El riesgo del uso desmedido de antibióticos

Samuel Ponce de León, coordinador del PUIS, apuntó que más de dos docenas de hospitales e instituciones participan en la iniciativa. Recordó que la resistencia de antibióticos, para 2050, causará 10 millones de muertes al año. Señaló que este problema no se presenta únicamente en México, sino a escala internacional. También, el costo económico de este reto podría llegar a los 100 billones de dólares.

Ponce de León comentó que, de cada 100 toneladas de antibióticos en el país, 70 por ciento lo usa la industria agropecuaria. Los productores del sector las usan para evitar enfermedades o fomentar la engorda del ganado . El resto de los fármacos se utilizan en veterinaria, odontología y medicina en general.

La agroindustria considera que si no utiliza estos ‘promotores del crecimiento’, podrían disminuir sus ganancias. No obstante, hay alternativas para mantener el ritmo de producción. Sin embargo, requieren de inversión […]. Si no se toman acciones ahora, las consecuencias serán graves. Impactarán en mayor medida a las economías de los países más débiles.

El coordinador de PIUS comentó que, incluso tras ser desechados, los antibióticos pueden llegar a cuerpos de agua. Ahí entran en contacto con otras bacterias, fomentando la resistencia a los fármacos. De continuar la situación, señaló Ponce, en las próximas décadas podría encarecerse la atención médica. Ello, sin contar el surgimiento de nuevas complicaciones de salud.