En la columna anterior describimos el estado actual de las acciones para el envejecimiento saludable alrededor del mundo, y cuál debe ser la línea de base contra la que mediremos los resultados y éxitos. Ahora nos abocamos a resumir lo que dice la OMS sobre qué mejoras podemos esperar para el 2030.

Recordemos que el envejecimiento saludable es “el proceso de desarrollar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez” y que el objetivo del Decenio es optimizar la capacidad funcional de las personas mayores.

El compromiso de las naciones a nivel global con el Envejecimiento Saludable mejoró levemente entre 2018 y 2020, pero aún quedan muchas brechas. Uno de los principales objetivos es fortalecer la presentación de informes por países. La OMS informará sobre el progreso en 2023, 2026, 2029 y 2030.

Una proyección hecha por la OMS basada en el ritmo de progreso actual sugiere que todos los países alcanzarían cuatro indicadores solo después de 2030 y solo uno para 2023. En consecuencia, se deben acelerar las acciones.

Datos más comparables, una mayor evaluación de los programas y las nuevas tecnologías pueden ayudarnos a responder a las necesidades y expectativas de las personas mayores.

La esperanza de vida saludable (llamada HALE por sus siglas en Inglés), el indicador general para medir el impacto de las metas de los “triples mil millones de la OMS,” está respaldada en el plan de acción del Decenio.

HALE, especialmente después de los 60 años, refleja la medida en que los años de vida se pasan con buena salud.

Los Estados miembros ya tienen compromisos con muchos elementos del envejecimiento saludable en los objetivos de otras estrategias y planes de acción, como la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Los “escenarios” para el Decenio -descripciones de un posible futuro- ayudarán a aclarar hacia qué metas estamos dispuestos a trabajar.

La mayoría de los determinantes subyacentes del envejecimiento saludable pueden moldearse mediante políticas y requieren una colaboración multisectorial.

¿CÓMO PODEMOS MEJORAR PARA EL 2030?

Optimizar la capacidad funcional de todas las personas mayores para 2030 requiere que todas las acciones tomadas estén respaldadas por evidencia.

Para eso, se necesitan nuevos estudios con investigaciones en países y disciplinas que involucren a las personas mayores.

El conocimiento de una variedad de partes interesadas, incluida la sociedad civil, llenará los huecos de información y proporcionará nuevos conocimientos para acelerar la acción. A medida que construimos la base de evidencia, podemos aprender de los programas y actividades de todo el mundo. Cada país podrá aprender de las experiencias de la comunidad global.

Debemos estar abiertos a aprender de las prácticas que se están llevando a cabo en todo el mundo para acelerar las acciones que mejoran la capacidad funcional de las personas mayores: satisfacer las necesidades básicas; aprender, capacitarse y tomar decisiones; ser móvil; construir y mantener relaciones; y contribuir a la sociedad. Muchas actividades permiten que las personas mayores utilicen sus habilidades y talentos.

La OMS propone que los gobiernos deben aprender de los programas de enfermedades, en particular los enfoques que abordan las enfermedades no transmisibles entre las personas mayores.

El envejecimiento saludable requiere optimizar la capacidad funcional entre las personas con enfermedades; también requiere una atención integral centrada en la persona que se concentre en las capacidades de las personas y el manejo de la enfermedad que refleje los objetivos personales.

Lo que se debe hacer, y en qué orden, dependerá de la persona y la situación.

UNA NUEVA DÉCADA DE ACCIÓN

La optimización de la capacidad funcional y la aceleración del impacto medible en la vida de las personas mayores, los principales ejes del Decenio, también se vinculan con los objetivos de los “triples mil millones de la OMS:”

1) Mil millones más de personas que se benefician de la cobertura sanitaria universal;
2) Mil millones más de personas mejor protegidas de las emergencias sanitarias; y
3) Mil millones más de personas disfrutan de una mejor salud y bienestar.

Para el primer objetivo, acelerar el impacto significa ampliar las intervenciones que lleguen a todas las personas mayores que se beneficiarían de la Cobertura Universal de Salud.

Para el segundo objetivo, la aceleración del impacto debe abordar cómo responder a emergencias naturales, provocadas por el hombre y otras emergencias ambientales. Esto incluye aprovechar el aprendizaje de la pandemia COVID-19.

Y para el tercer objetivo, la evidencia del informe citado al calce muestra la importancia de coordinar la acción multisectorial en ciudades y comunidades, y abordarlas desde la perspectiva de las personas mayores.

A medida que aumenta el número de personas mayores en todo el mundo durante el Decenio, el informe nos insta a trabajar juntos para garantizar que se satisfagan sus necesidades y se fomenten los elementos que contribuyan a su bienestar.

Los próximos pasos aumentarán la visibilidad de las personas mayores dentro de los Objetivos de Desarrollo Sustentable y ayudarán a los países a monitorear el Envejecimiento Saludable. Estos contribuirán al informe de progreso de 2023 para el Decenio.

Instemos a todos los niveles de gobierno y a las organizaciones de salud del sector privado a ser conscientes de la Década de Envejecimiento Saludable, y a tomar acciones reales para proteger a las personas mayores y crear los procesos para “desarrollar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez”

Fuente:

Decade of healthy ageing: baseline report. Geneva: World Health Organization; 2020. Licence: CC BY-NC-SA 3.0 IGO.

Russell Bennett es Consultor del Institute for Healthcare Advancement y ejecutivo senior experto en sistemas de aseguradoras de salud.