El trabajo que ha realizado el personal del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) durante el último año ha logrado la recuperación de más de un millón de pacientes con Covid-19. Aunque no se trata del único problema de salud que existe porque también hay situaciones de urgencia que en cualquier momento se pueden presentar y requieren del apoyo del personal médico. Son eventos en los que el tiempo es determinante para evitar casos mortales o que generan graves daños en la calidad de vida.

¿Qué fue lo que ocurrió?

Precisamente una de las muestras más claras es lo que recién ocurrió con un repartidor de medicamentos de una cadena de farmacias. Dentro de su jornada de trabajo el joven de 24 años sufrió la picadura de una abeja en el ojo derecho. Ante el incidente fue llevado por sus compañeros a un hospital del IMSS para recibir atención inmediata. Gracias a la participación de varios especialistas se logró retirar el aguijón y así evitar un daño irreversible en la visión del paciente.

Con base en el relato, todo se generó en un día cotidiano cuando al entregar un pedido y levantarse la mica del casco una abeja clavó su aguijón en el ojo derecho. De inmediato las toxinas comenzaron a generar un daño en el globo ocular.

Por su parte, la Dra. Karla Verdiguel Sotelo, encargada del Banco de Tejido Corneal del Hospital General de la Raza, señala que en un promedio de 40 minutos se hizo un mini trasplante lamelar anterior de tres milímetros. De esta manera se pudo retirar toda la toxina de la superficie y reconstruir la córnea de manera inmediata.

Atención oportuna marca al diferencia

Refirió que existen muy pocos casos documentados en la literatura médica de aguijón en la superficie ocular y en la mayoría de éstos el desenlace no es con la conservación de la visión o del ojo.

De ahí la importancia de la donación de órganos y tejidos en México, para tenerlos en el momento que el paciente lo requiera, destacó la especialista.

Verdiguel Sotelo detalló que el aguijón fue directamente a la córnea del paciente, y una vez incrustado en el tejido liberó toxinas y ocasionó la muerte celular en el tejido próximo a la lesión.

“Por fortuna, éste no penetró por completo en el globo ocular, se quedó en los primeros dos tercios de la córnea, lo que ameritó una resección para movilizarlo, ya que fue imposible su retiro en forma manual”.

Agregó que un daño tóxico en el nervio óptico, inclusive en la retina, genera una pérdida visual irreversible.

Señaló que la mejor manera de reconstituir la superficie ocular es con un tejido donado. En este caso, una de las grandes fortuna que tiene el Banco de Tejido Corneal es que hay tejido disponible en todo momento para la atención oportuna de estos pacientes.

La Dra. Karla Verdiguel del IMSS indicó que el paciente ya tiene una recuperación casi al 100 por ciento de la visión. Ahora es necesario esperar un par de meses para retirar las suturas, rehabilitarlo visualmente y reintegrarlo a su actividad familiar, social y económica.