Investigadores mexicanos descubren comportamiento de gotas COVID-19

Investigadores mexicanos han modelado la dinámica de que las gotas salivales o gotículas cargadas de COVID pueden tardar en caer desde 33 minutos hasta 3.83 días.

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A través de un artículo publicado este mes en la Revista Journal of Physics Communications (IOPScience). Investigadores mexicanos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICYT) han modelado la dinámica de que las gotas salivales o gotículas cargadas de SARS-CoV-2 pueden tardar en caer desde 33 minutos hasta 3.83 días.

¿De qué investigadores mexicanos se trata?

El Dr. Alipio Gustavo Calles Martínez, de la Facultad de Ciencias de la UNAM, y el Dr. José Luis Morán López, investigador de la División de Materiales Avanzados del IPICYT. Se dieron a la tarea de crear un modelado de la carga viral que es expulsada en gotas de saliva que transportan SARS-CoV-2.

El tamaño de las gotículas influye en su dinámica

En este modelo se establece que el tiempo que tardarán en caer depende del tamaño de los aerosoles. Y, por lo mismo, el riesgo de infección. De los cálculos se muestra que es sumamente importante ventilar ambientes cerrados.

“Con el doctor Alipio Calles analizamos cuatro rangos de tamaño que van de aerosoles a gotas. El aerosol de 0.4–5 a micrómetros, el pequeño (de 5.1-10 micrómetros). El medio (de 10,1–100 micrómetros) y el grande (100,1–450 micrómetros) y encontramos que, en el régimen de aerosol. Las fuerzas de fricción detienen rápidamente las gotas en su movimiento horizontal. Y caen de forma extrema y lentamente arrastradas hacia abajo por la fuerza gravitacional”.  Así lo detalla el doctor Emérito del Sistema Nacional de Investigadores, SNI.

El tiempo en caer de las gotas varía

Explica que en un ambiente tranquilo, como por ejemplo, la sala de casa, el tiempo en caer va desde 3,83 días a 33,3 min dependiendo si son gotículas o aerosoles.

El doctor Morán López explica que una de las rutas que se ha comprobado científicamente es que la transmisión del COVID-19, es a través de las gotitas de saliva que las personas infectadas producen al hablar, toser o estornudar. Las cuales aumentan el riesgo de infección en lugares con poca ventilación y con mayor conglomeración humana, por ejemplo, una reunión entre varios individuos en una sala de estar con las ventanas cerradas.

La importancia del uso correcto del cubrebocas

“Las gotas más grandes tardan menos tiempo y golpean el suelo a metros de la fuente, y de acuerdo con la densidad de virus por mililitro, estimamos la cantidad expulsada al medio ambiente. Las gotas de tamaño mediano y pequeño contienen la mayor cantidad. Pero dado que las gotas de aerosol permanecen en el aire un tiempo mayor representan un alto riesgo de infección. De ahí la gran importancia de la protección facial para minimizar la transmisión de COVID-19, con cubrebocas eficiente que cubra boca y nariz”, detalló.

Por otro lado, el doctor en Física Teórica por la Universidad Libre de Berlín recordó que la OMS recomendó a las personas aislamiento, desinfectar las manos y distanciarse socialmente como medidas para evitar contraer COVID-19. Incluso, recientemente es tema de debate, que la infección se da por inhalación de pequeñas gotas de saliva producidas al hablar, estornudar o toser por personas infectadas. Por lo que se ha demostrado como una vía de infección altamente probable.

Esta dinámica ha sido comprobada por un estudio reciente, en el que se encontraron altas cargas virales de SARS-CoV-2 en los fluidos orales de pacientes que padecían la enfermedad por coronavirus.

Los resultados son consistentes con otras investigaciones

“Somos conscientes de que se ha observado más de un modo. Pero esperamos que estas curvas monomodo representen las contribuciones más importantes en el régimen de aerosoles. Nuestros resultados son consistentes con los datos experimentales informados sobre el tiempo de vuelo y la distancia de viaje de las gotas de saliva”, argumentó el doctor Morán.

Además, señaló que los experimentos realizados por epidemiólogos e infectólogos, para encontrar el número mínimo de viriones necesarios para que una persona contraiga la infección, es un campo de investigación intensiva”.

La investigación estimulará las medidas sanitarias

Para los investigadores este modelo es un anticipo de que sus resultados estimularán más experimentos de dinámica de gotículas. Y permitirán a las autoridades sanitarias implementar medidas científicamente respaldadas para reducir la transmisión del virus.

Cabe resaltar que el trabajo está dedicado a la memoria del Premio Nobel, Mario Molina, quien hizo aportes seminales en el campo y los motivó a realizar este importante análisis.

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