La medicina nuclear avanza en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades

La radiación es el principal componente de la medicina nuclear, y es utilizada en la actualidad por la medicina diagnostica, en la cual, mediante la administración de dosis mínimas de material radioactivo y utilizando instrumentos como Gamma o cámaras PET, se puede determinar qué no está funcionando bien en el cuerpo tanto a nivel celular como de órganos y sistemas; del mismo modo, en el uso terapéutico permite identificar partes especificas del cuerpo que necesitan tratamiento.

Uno de los exámenes más frecuentes y eficientes que utiliza la medicina nuclear es la prueba de esfuerzo cardiaco, con él se puede detectar la enfermedad de las arterias coronarias. Para la realización de esta prueba se adjunta una tetrofosmina Tc-99m, que se une a las mitocondrias plasmáticas en el musculo del corazón y luego de un tiempo con la radioactividad, se toman imágenes con una cámara especializada, que permite ver el flujo sanguíneo coronario alrededor del corazón y su funcionamiento normal o anormal, e incluso permite saber con exactitud dónde no está llegando sangre. [1]

Otro elemento utilizado es la fluorodesoxiglucosa (FDG), usado en pacientes con un incremento en glucosa en el metabolismo y que es una característica presente en las células cancerosas.[2] Esta droga también puede ser utilizada para la epilepsia cuando el paciente convulsiona y se toman imágenes para establecer con exactitud donde se encuentra el punto focal de esta, brindando a los neurólogos una idea clara de la parte del cerebro en la que se originan dichos ataques.

Otros exámenes diagnósticos que se realizan con la ayuda de la medicina nuclear son: la ventilación/perfusión, usada para detectar la embolia pulmonar; el mapeo de ganglios linfáticos centinela, párkinson, para ver el funcionamiento de la vesícula biliar, la muerte cerebral y muchas otras afecciones.

En los usos terapéuticos se utiliza la I-131 (yodo radioactivo) y Y-90 que se utilizan para que los pacientes experimenten menos trauma ante enfermedades como el cáncer; en donde se aplican dosis suficientemente grandes de radiación en el lugar donde se ubica el tumor. De esta forma, se crea un estado en el que la radiación mata el tejido malo, dejando que el tejido sano se regenere mientras se aplica una segunda dosis.

La radioactividad está asociada con catástrofes como las ocurridas en Nagasaki, Chernóbil e Hiroshima, todas ellas con consecuencias negativas para el medioambiente y la salud de las personas expuestas a ese tipo de energía y que a consecuencia de ello contraen el síndrome de irradiación aguda (ARS)

Sin embargo, es posible “crear la radioactividad y utilizarla en tratamientos médicos o para generar energía en diferentes escenarios”. Y es donde se centra el trabajo: en la aplicación de la radioactividad para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades y que contribuyen al bienestar humano.

La clave en la utilización de estos elementos se encuentra en la vida media radioactiva de los elementos, la cual puede ser de segundos, minutos, horas y hasta de miles de años. Los elementos usados en el diagnostico humano, tiene una vida media radioactiva muy corta. La droga más común que se utiliza en el campo de la medicina tiene una vida promedio de 6 horas.

[1] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/007201.htm 

[2] https://www.medigraphic.com/pdfs/actamedica/acm-2017/acm172i.pdf

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