Existen múltiples riesgos a los que están expuestos los profesionales de la salud. Las agotadoras jornadas de trabajo elevan el riesgo a sufrir de Síndrome de Burnout y so puede tener consecuencias de múltiples tipos. Las principales son estrés y ansiedad, aunque cuando no son atendidas pueden derivar en casos mortales de suicidio. Aunque sin importar el estado anímico, siempre se debe estar dispuesto a brindar la mejor atención posible a los pacientes. Ellos también se sienten mal y esperan lo mejor de ti para alcanzar una pronta recuperación.

Por su parte, la pandemia también ha mostrado el riesgo al que se encuentra expuesto el personal sanitario. Con base en un reciente recuento de la Secretaría de Salud (SSa), se contabilizan 106 mil 956 casos en todo el país. De esta forma, uno de cada 10 infectados pertenece al gremio médico.

Ahora bien, aunque por desgracia han fallecido al menos mil 435 de los trabajadores contagiados, también existen otros casos de éxito. Entre ellos destaca el del Dr. Leonel Rodríguez de Molina Serrano, quien es titular de Educación Clínica del Hospital General de Zona (HGZ) No. 11 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Piedras Negras, Coahuila.

Desde el inicio de la emergencia sanitaria se colocó en la primera línea de batalla y nunca dudó en apoyar a sus compañeros para atender a los pacientes. Por desgracia a inicios de junio comenzó a presentar molestias que de manera paulatina aumentaron en intensidad.

Primeros síntomas

Empezó con mucosidad y dolor de garganta, y aunque pensó que era una simple gripe notificó al hospital y se practicó la prueba. Los malestares no cedían y el médico contaba los días en espera de mejorar. Exactamente al onceavo sintió una falta de aire constante, progresiva y con tendencia a empeorar.

El cirujano general, originario de la Ciudad de la México, recibió sus 44 años de edad inconsciente y en estado crítico. Leonel recuerda, mientras estaba intubado, que le parecía estar en un lugar oscuro, como una hacienda con muchas ventanas en donde escuchaba voces compasivas. Contra todo pronóstico, el Jefe de Enseñanza despertó la tarde del 23 de julio.

Como parte del protocolo para extubar, estuvo tres días en el hospital. Cuando se vio en el espejo notó un color oscuro en la piel, perdió 20 kilos, le creció el cabello, se sentía débil y pensó que había quedado mal, aunque hasta ese momento no era consciente de las secuelas físicas.

Secuelas a largo plazo

Hasta que llegó a su casa se dio cuenta de que no se podía mover. Como parte del protocolo de ventilación mecánica, los médicos aplican un relajante muscular que en algunas ocasiones deja secuelas, en este caso reversibles a través de rehabilitación.

Ya han transcurrido más de dos meses desde que fue dado de alta y hasta el momento ha mostrado una manera gradual. Pese a lo anterior, los médicos que lo atendieron calculan que podría tardar un año en recobrar la totalidad de sus funciones.