La aplicación de la vacuna contra la Covid-19 en México se mantiene a un ritmo estable. Hasta este momento se han recibido 65 millones 110 mil 745 dosis de inmunizaciones envasadas de Pfizer-BioNTech, AstraZeneca, Sinovac, Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya, CanSino Biologics y Johnson & Johnson. Inclusive en algunas entidades como la Ciudad de México está por comenzar la fase de protección a jóvenes de 18 a 29 años de edad.

Avance registrado en México

De acuerdo con la Secretaría de Salud (SSa) el 44 por ciento de la población adulta ya ha recibido al menos una dosis. Esto se traduce en 39 millones 725 mil 060 personas, de las cuales 22 millones 613 mil 247, que representan el 57 por ciento, cuentan con esquema completo. De seguir por el mismo camino se espera que antes de que culmine este 2021 todos los mayores de 18 años en el país estén protegidos.

Ahora bien, un aspecto que no se puede ignorar es el referente a los efectos adversos que pueden provocar los biológicos. La mayoría de las personas ha experimentado los mismos: dolor en el brazo, cefalea, fiebre y escalofríos. Aunque también hay otros de alta peligrosidad que se han reportado aunque en una cantidad mínima.

Dentro de quienes han sufrido de efectos secundarios de gravedad se encuentra el Dr. Gustavo Olaiz, quien es director general del Centro de Investigación en Políticas, Población y Salud de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Como lo relata el periódico El País, el hecho ocurrió en marzo pasado.

¿Qué ocurrió?

Todo se generó un día después de que el médico recibió la primera dosis de la vacuna de Pfizer. Mientras se encontraba en su hogar empezó a perder la sensibilidad en su cuerpo hasta desmayarse. Junto con su esposa acudió de inmediato a un hospital y en ese momento se confirmó que se trató de un Accidente Cerebrovascular (ACV).

El epidemiólogo reconoce que la atención oportuna le salvó la vida y hoy puede contarlo. Aunque al principio no quedaba del todo claro el origen del problema, una batería de estudios determinó que el infarto había sido provocado muy probablemente por una reacción adversa tras recibir la vacuna.

El ACV reveló que tenía un problema de coagulación. Mientras que en su caso, la Covid-19, que afecta al sistema sanguíneo, pudo haber sido fulminante. Pese a lo experimentado de ninguna forma se ha vuelto antivacunas ni ha cambiado su opinión acerca de los biológicos.

Reconoce que su caso es excepcional y raro y no por eso planea adquirir una postura en contra de las inmunizaciones. Las probabilidades de que ocurran este tipo de efectos adversos son mínimas en comparación con la protección y beneficios que adquieren quienes se vacunan a tiempo.

Además agradeció a todo el personal médico que lo atendió porque la rapidez en el servicio fue la clave para evitar un desenlace funesto. Por lo mismo invitó a toda la población en general para no tener miedo a la vacuna contra la Covid-19. Al recibirla no solo se cuida una persona sino a todo su entorno.