En Sao Paulo o Nueva Delhi la gente rica se cura en hospitales modernos de prestigio mundial, mientras a uno o dos kilómetros niños pobres se están muriendo de desnutrición o de enfermedades fácilmente prevenibles… estas desigualdades en salud son una de las grandes injusticias del mundo de hoy.
Angus, Deaton, El gran Escape, Nobel de Economía 2015.

A la insuficiencia renal crónica no le vamos a ganar con más nefrólogos o centros de diálisis, la estrategia basada en aumentar el número de especialistas está condenada a fallar incluso antes de iniciarse. El tratamiento requiere demasiados recursos (humanos y materiales). Para vencer a la insuficiencia renal, la obesidad y la diabetes necesitamos mejorar la medicina de primer contacto y las condiciones de vida de la población. Aun así, debemos de reconocer que en el acceso a los tratamientos de reemplazo renal existe una gran injusticia.

En 2018 se publicó en Kidney International Reports un artículo titulado: La tragedia de tener enfermedad renal terminal en México. Estudio que muestra la gran desigualdad que existe en el acceso a las terapias de reemplazo renal (diálisis y trasplante) en nuestro país. Los autores mencionan que la disparidad en el acceso es multifactorial: no hay suficientes centros de trasplante y diálisis, existen restricciones geográficas (la mayoría de los centros están en las grandes ciudades) y el acceso a la terapia de remplazo está limitada, en muchos casos, a la capacidad de pago de la población. En conclusión, el tratamiento de la enfermedad renal crónica en México es injusta, desigual y en muchas ocasiones debajo de los estándares de calidad internacionales. Esto no es culpa de los médicos, es reflejo de un sistema de salud que fue abandonado y saqueado por décadas.

Actualmente, en el país estamos en medio de una gran polémica, el presidente López Obrador dice que van a entrenarse de 20 a 30 mil especialistas más y nadie se va a quedar fuera del ENARM. El doctor López Gatell mencionó que faltan 240 mil trabajadores de la salud en el país. En el caso particular de la terapia de remplazo renal, no tenemos suficientes centros, además, los centros están mal distribuidos, lo que genera una enorme injusticia, pero ¿qué hay de los médicos nefrólogos? ¿Son suficientes?

En 2020 se publicó un estudio en Kireports sobre el desajuste que existe entre la enfermedad renal y la fuerza laboral de nefrólogos en México. Los resultados son muy interesantes, aunque no son una sorpresa. En dicha publicación se reportan 1500 nefrólogos en México, de los cuales el 80% están certificados por el consejo. Lo que da un resultado de 9.1 nefrólogos por millón de habitantes (pmh). Esta es una cifra muy baja si la comparamos con los 24.4 pmh en promedio de Europa occidental o 18.1 pmh en E.E. U.U. Además de que la SLANH recomendó que para 2020 se tuvieran 20 nefrólogos pmh en los países latinoamericanos.

Es evidente que hacen falta nefrólogos, pero aún más importante es darnos cuenta de la distribución de estos. En la CDMX hay 45 pmh, en Jalisco 16 a 20 pmh y en Nuevo León 11 a 15 pmh, mientras que, en algunos estados del sureste como Oaxaca, Chiapas, Tabasco, Guerrero y Veracruz la tasa es de 0 a 5 pmh.

Por lo tanto, después de analizar estos dos artículos concluimos que en algunas regiones existen centros de reemplazo renal de primer nivel con más médicos que en Europa Occidental, pero en otras partes el sistema se encuentra en ruinas, sin centros de reemplazo y, por supuesto, sin médicos. La desigualdad es inmensa e indignante, pero no se va a resolver aumentando solamente el número de médicos.

El gobierno actual mantiene la postura de aumentar el número de especialistas. ¿Pero qué especialidades se van a aumentar? Esperemos que no sean los nefrólogos, no sin antes mejorar el número, distribución y calidad de los centros de diálisis y transplante. En nefrología hacen falta muchos recursos materiales para practicar la especialidad a un buen nivel, de nada sirve tener los mejores médicos si no les damos las herramientas y las condiciones necesarias. Aumentar el número de nefrólogos sin hacer una estrategia para mejorar la distribución sólo va a saturar aún más las plazas urbanas, pero no va a resolver el problema de la desigualdad. La nefrología es una especialidad que depende en gran medida de un buen laboratorio clínico y centros de terapía de reemplazo de calidad, pedirle a los especialistas que se vayan a trabajar fuera de las grandes urbes sin antes asegurarles las condiciones adecuadas es una necedad. Por último, también existe el factor de la inseguridad, no es coincidencia ver que en muchos de los lugares más violentos tenemos menor número de especialistas.

Los médicos especialistas necesitan instalaciones adecuadas, pero también, seguridad, insumos y personal auxiliar especializado. No es sólo tener los médicos suficientes, es todo un conjunto de profesionistas y condiciones adecuadas. Desde mi punto de vista el problema de la medicina de especialidad en México va más allá de formar 20 o 30 mil especialistas más por año o hacer que todos pasen el ENARM. Necesitamos los médicos adicionales, pero primero debemos de ver en dónde los vamos a colocar, es injusto entrenar a un médico por 10 o 12, para que al final no encuentre un trabajo digno.

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