Relación entre trastornos del sueño y obesidad

La obesidad es una importante enfermedad de salud pública que diariamente termina con la vida de muchas personas. Una nueva forma de hacer frente a la obesidad es el de examinar otros factores de estilo de vida que puedan dar una explicación de el por qué las personas tienden a aumentar de peso, entre ellos la duración del sueño.

Investigadores están tratando de determinar si la duración del sueño de las personas tiene influencia en el control del apetito y/o reducir la grasa corporal1.

El sueño tiene un papel fundamental en la regulación del equilibrio energético. Como lo demuestra la relación existente entre diversas hormonas metabólicas y el ritmo sueño-vigilia.

Funciones del sueño

El sueño es una necesidad humana básica. Es un proceso biológico fundamental común a todas las personas. Es vital no sólo para mantener la funcionalidad psicológica óptima, sino también la funcionalidad fisiológica de importantes sistemas como el cardiovascular, neurológico, inmune, endocrino y metabólico; en lo social ayuda en la productividad escolar y laboral de los individuos2. Por lo que el sueño impacta directamente en la salud y en la calidad de vida de las personas.

El cuerpo humano a través del ritmo biológico denominado ritmo circadiano regula el proceso de vigilia y sueño de las personas en un periodo de 24 horas. Este ritmo está controlado por el núcleo supraquiasmático del hipotálamo y se sincroniza con los factores del entorno como: el ciclo de luz/oscuridad, la temperatura y los hábitos de sueño. La regularidad circadiana empieza a desarrollarse en la sexta semana de desarrollo fetal, sin embargo, es hasta los 3-6 meses de edad que se establece como un ciclo regular de sueño-vigilia3.

El sueño normal se da a través de un proceso complejo de dos estadios4: el sueño NREM que ocupa el 75-80% del tiempo total del sueño, que está ligado al proceso homeostático e implicado en el descanso físico.

En el estadio REM correspondiente al 20-25% del total de sueño, que parece estar relacionada con la función mental y por ello es necesario para el descanso psicológico, emocional y para la memoria.

Sueño-obesidad

El sueño juega un papel primordial, en la sincronización de la programación de acción de las hormonas. Se ha logrado demostrar que los ritmos hormonales vigilia-sueño, son irrompibles y que cada hormona tiene un patrón circadiano especifico, en el que concierne a su secreción y función por lo que romper este ciclo altera su funcionamiento5.

Datos recientes indican que la restricción del sueño puede afectar el balance de energía. En condiciones normales el balance de energía se mantiene por un sistema regulatorio complejo, que involucra múltiples vías fisiológicas que actúan sobre los circuitos neuronales para mantener el peso corporal dentro de un rango normal.

El peso corporal depende del equilibrio entre el consumo de energía (dieta) y el gasto energético (tasa metabólica basal, actividad física y termogénesis)6, 7.

No es clara la relación entre la corta duración del sueño y la obesidad. Sin embargo, existe la hipótesis de que la duración del sueño corto afecta la regulación del balance energético de las personas8.

La relación entre duración del sueño corto y el aumento de peso se puede deber, en parte, a la alteración de las hormonas que controlan el apetito (grelina) y el hambre (leptina)9,10.

La privación de sueño baja los niveles de leptina y aumenta los niveles de grelina. Convirtiéndose en un doble golpe de las hormonas que le hace querer comer más. El cerebro recibe señales de que el cuerpo esta hambriento, entonces quiere comer.

Con la pérdida de sueño, la baja leptina y la alta grelina dan señales poderosas de que el cuerpo tiene un déficit de energía, aumentando entonces la ingesta de comida.

Las intervenciones clínicas (tratamientos) y sanitarias (prevención) se han centrado en la dieta y la actividad física, mientras que el sueño se ha ignorado. Sin embargo, el estilo de vida de las personas, elegido o forzado, implica en la práctica darle al sueño menos importancia de la debida, dado que se tiene la creencia de que el sueño es una pérdida de tiempo, al menos en parte.

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REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

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  7. Spiegelman BM, Flier JS. Obesity and the regulation of energy balance.Cell. 2001;104(4):531-543.
  8. Spiegel K, Tasali E, Penev P, Van Cauter E. Brief communication: sleep curtailment in healthy young men is associated with decreased leptin levels, elevated ghrelin levels, and increased hunger and appetite. Annals of Internal Medicine. 2004; 141(11): 846-850.
  9. Schmid SM, Hallschmid M, Jauch-Chara K, Born J, Schultes B. A single night of sleep deprivation increases ghrelin levels and feelings of hunger in normal-weight healthy men. Journal of Sleep Research. 2008;17(3):331-334.
  10. Magee CA, Huang X-F, Iverson DC, Caputi P. Acute sleep restriction alters neuroendocrine hormones and appetite in healthy male adults Sleep and Biological Rhythms. 2009;7(2):125-127.