Así es como puedes ayudar a un paciente agitado

Es imperativo que calmemos a este tipo de paciente de forma rápida y segura para poder evaluar y gestionar los diagnósticos subyacentes.

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Todos estamos familiarizados con el aumento en los niveles de cortisol que sentimos cuando nos enfrentamos a un paciente agitado en el departamento de emergencias.

¿Qué es el estado de agitación en el paciente?

La agitación o el delirio agitado no es un diagnóstico, sino una presentación cardinal. La patología, como los diagnósticos psiquiátricos, médicos, traumáticos y toxicológicos, acecha debajo.

Por lo que es imperativo que calmemos a estos pacientes de forma rápida y segura para poder evaluar y gestionar los diagnósticos subyacentes.

Así pues, aquí hay un enfoque de cinco pasos para manejar a los pacientes agitados.

 

Paso 1: categorizar la agitación como leve, moderada o severa

Es útil categorizar el nivel de agitación para orientar mejor la sedación. El paciente levemente agitado es capaz de conversar y coopera sin ser molesto, mientras que el paciente moderadamente agitado molesta a su departamento de emergencias sin peligro inminente para ellos mismos o su personal de urgencias. Sin embargo, el paciente severamente agitado es inminentemente peligroso para todos.

Esta última categoría incluye a los pacientes con síndrome del delirio excitado, una verdadera urgencia con una tasa de mortalidad muy alta.

Paso 2: Desescalada no farmacológica para pacientes con agitación leve o moderada

La desescalada verbal suele ser eficaz en el paciente de leve a moderadamente agitado, pero requiere un enfoque tranquilo y deliberado. Algunos elementos clave de la desescalada efectiva incluyen la conciencia ambiental y la autoconciencia, como delegar a una persona para que hable con el paciente agitado, garantizar una habitación tranquila, modular sus propias respuestas emocionales y fisiológicas para mantener la calma, evitar los puños cerrados y tener tus manos visibles.

Paso 3: Restricciones físicas seguras y efectivas

Existe un debate en curso sobre si las restricciones físicas deben usarse en el manejo del paciente agitado en el departamento de emergencias. Si va a usar restricciones físicas, el objetivo debe ser usarlas solo como último recurso como puente hacia la restricción química, que no debe tomar más de cinco a 15 minutos con la dosis adecuada. El uso prolongado de restricciones físicas puede resultar en una resistencia activa de las restricciones, lo que puede conducir a anomalías electrolíticas o arritmias y poner al paciente en mayor riesgo de rabdomiólisis.

Paso 4: restricción química o sedación

El objetivo de los medicamentos calmantes es permitir una rápida estabilización del paciente con agitación aguda y permitir la búsqueda rápida de posibles diagnósticos potencialmente mortales.

La elección de la ruta depende de qué tan agitado esté su paciente. Para los pacientes cooperadores levemente agitados, ofrézcales primero medicamentos orales o sublinguales. Para los pacientes con agitación moderada y severa que no cooperan, la opción más segura es comenzar con medicamentos intramusculares.

Paso 5: Tratamiento de las amenazas inmediatas a la vida y búsqueda del diagnóstico subyacente tan pronto como surten efecto los medicamentos calmantes

Para el paciente de leve a moderadamente agitado, es esencial corroborar la historia con un examen físico de pies a cabeza con el paciente completamente desnudo. Considera un diagnóstico diferencial amplio, que incluya lesiones del sistema nervioso central que ocupan espacio, así como causas toxicológicas, psiquiátricas, traumáticas y metabólicas.

Para el paciente muy agitado, es importante organizarse en su enfoque, que puede dividirse en los primeros minutos, los siguientes minutos y la siguiente hora.

RECUERDA:

  1. Empieza por ser respetuoso y comprensivo.
  2. Demuestra que quieres ayudar, no encarcelarlos.
  3. Repite. A menudo, los pacientes necesitan escuchar su deseo de ayudar muchas veces antes de poder comprender.
  4. Ofrece un lugar tranquilo para que el paciente esté solo y se calme. Ofrece traer comida o bebida.
  5. Respeta el espacio personal del paciente.
  6. Identifica los deseos y sentimientos del paciente.
  7. Escucha.
  8. Establece expectativas y ofrece opciones para los próximos pasos.

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