Dieta mediterránea para mejorar la salud cardiovascular

El término de dieta mediterránea se acuñó a partir de un estudio publicado en la década de los sesenta por Ancel Keys donde descubrió que los países bañados por el mar mediterráneo tenían una menor tasa de muerte por enfermedades cardiovasculares que otros países. Los resultados demostraron que había un factor protector, en los países mediterráneos, en el estilo de vida que etiquetaron como “manera mediterránea”. Su posterior difusión asimiló el concepto de “estilo mediterráneo” con el de DIETA MEDITERRÁNEA.

La dieta mediterránea es el conjunto de hábitos alimentarios que siguen los habitantes de las regiones mediterráneas caracterizada por:

  • Elevado consumo de hidratos de carbono complejos en forma de pasta y pan.
  • Elevado consumo de frutas y verduras.
  • Elevado consumo de frutos secos y semillas.
  • Consumo habitual de legumbres.
  • Predominio del consumo de pescado respecto carne.
  • Consumo moderado de proteínas animales (muchas veces forma parte como ingrediente de un plato).
  • Utilización del aceite de oliva como grasa culinaria principal.
  • Utilización del ajo, cebolla, perejil, hierbas y condimentos en la cocina.
  • Consumo moderado de vino en las comidas.
  • Consumo de agua en las comidas en lugar de refrescos.

Es una dieta pobre en ácidos grasos saturados (carne, mantequilla, lácteos enteros) y rica en ácidos grasos insaturados (pescado, semillas, frutos secos, aceite de oliva) principalmente ácidos grasos monoinsaturados (aceite de oliva). Estas grasas insaturadas son cardiosaludables ya que previenen la aparición de enfermedades coronarias y de infartos de miocardio.1

Existe gran variabilidad en la dieta mediterránea debido a la amplia distribución geográfica, con al menos 16 países que bordean el mediterráneo. Diferencias culturales, étnicas, religiosas, económicas y agrícolas crean diferencias en los patrones dietéticos de dichas regiones. La dieta mediterránea tradicional se caracteriza por el consumo diario de frutas, vegetales, pan negro, cereales no refinados, aceite de oliva (fuente principal de grasas), y productos lácteos; consumo semanal moderado de pescado, aves de corral, nueces, frijoles, papas, y huevos; consumo bajo mensual de carnes rojas; y consumo diario moderado de vino.

Los efectos cardiovasculares positivos de la dieta mediterránea pueden ser atribuidos, en parte, a una composición elevada de ácidos grasos omega 3, estudios epidemiológicos realizados en los años 70 demostraron que la población Inuit de esquimales en Groenlandia, padece de menos muertes por enfermedades cardiovasculares comparadas con la población Danesa, a pesar de niveles similares de colesterol. La dieta de los Inuit es alta en grasas, predominantemente ácidos grasos omega 3 provenientes de ballena, focas y pescado. Los ácidos grasos omega 3 son típicamente derivados de las plantas y recursos marinos. La forma derivada de las plantas, ALA, se encuentra en la soya, canola, semillas, así como en las hojas vegetales de verde oscuro, como el Kale y el collar verde. Las formas derivadas del mar, EPA y DHA, se encuentran predominantemente en la grasa de pescados de agua fría (macarela, salmón, sardinas, tuna, arenque, y trucha).

Los ácidos grasos omega 3 también tienen propiedades antitrombóticas y antiinflamatorias, inhibiendo la agregación plaquetaria, con lo que reduce la formación de trombos y el riesgo de un evento coronario, Los ácidos grasos omega 3 disminuyen la respuesta inflamatoria asociada con la aterogénesis, atenuando la expresión de adhesión molecular en las células endoteliales.2

Sin embargo, investigaciones actuales sugieren que la dieta mediterránea puede implantarse satisfactoriamente en otras culturas, otros estudios que evalúan la efectividad de esta dieta en el mundo occidental aún son escasos.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

  1. Equipo de Nutrición Advance Medical. Dieta mediterránea en enfermedades cardiovasculares [Internet]. SALUD CANALES MAPFRE. [citado el 18 de abril de 2021]. Disponible en: https://www.salud.mapfre.es/nutricion/dieta-y-salud/
  2. Bruce AA, Carrate JA. LA DIETA MEDITERRÁNEA: ¿ES CARDIOPROTECTIVA? Revista Archivo Médico de Camagüey versión On-line ISSN 1025-0255 [Internet]. jul-ago. 2007; AMC11(4):6. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1025-02552007000400013
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