Fue el 24 de diciembre de 2020 cuando empezó la aplicación de la vacuna contra la Covid-19 en México. Desde entonces se han aplicado más de 15 millones de dosis y hasta ahora hay tres grupos prioritarios: personal médico del sector público, maestros y adultos mayores. Mientras avanza la campaña existen algunos incidentes que se han presentado y uno de los más recientes involucra a una enfermera del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Efecto adverso registrado en el país

Con base en lo reportado por Milenio, la afectada tiene 32 años y trabaja en Coahuila. Fue el pasado 29 de abril cuando acudió para recibir la primera dosis de la inmunización contra esta nueva enfermedad. Sus familiares la describen como una persona sana y sin problemas graves de salud ni alergias.

Después de la inyección, la enfermera permaneció en el área de observación como lo marca el protocolo y fue en ese instante cuando se desmayó. De inmediato fue auxiliada por los servidores de la nación que se encontraban en el lugar.

Al no observar una respuesta favorable se optó por trasladar a la trabajadora a la Clínica No. 25 del IMSS en Monterrey. Con el pasar de los días se ha visto una evolución favorable aunque hay una severa afectación que persiste.

Desde el momento en que se desmayó la enfermera quedó paralizada del cuello hacia abajo. Aunque a decir del personal que la atiende no muestra daños a nivel cerebral. Por lo tanto se espera que la parálisis sea temporal y de manera paulatina recobre la movilidad.

El primer caso de gravedad ocurrido en México

Hasta el momento no se ha dado a conocer el tipo de vacuna que recibió la enfermera pero su caso se agrega a otros de gravedad que se han registrado en México. Uno de los primeros también ocurrió en Coahuila. Fue el 30 de diciembre del año pasado cuando la Dra. Karla Cecilia Pérez Osorio, quien es médica internista en el Hospital General de Zona (HGZ) No. 7 en Monclova, acudió para recibir la vacuna de Pfizer.

De acuerdo con lo reportado, a los pocos minutos después de la inmunización presentó reacciones como convulsiones y parálisis de manos. De inmediato se le brindó atención en el mismo lugar de la aplicación y tuvo que ser internada.

Al principio se pensó que era un caso de mielitis transversa pero después se catalogó como encefalomielitis. Con base en la investigación correspondiente todo fue ocasionado porque la médica tenía el antecedente de alergia al Trimetroprim con sulfametoxazol. Por fortuna después de unos días internada pudo recuperarse.