Ante la nueva enfermedad Covid-19 existe un aspecto que ha mostrado ser crucial para disminuir la probabilidad de fallecer. Se trata de la atención médica lo más pronto posible. Desde el primer instante en que aparecen los síntomas es necesario acudir con un especialista para verificar si realmente se trata de un contagio. Mientras que si se evitan las revisiones o se opta por la automedicación se pone en riesgo la integridad del paciente y propicia que la infección avance en intensidad.

Gracias a la oportuna atención de los trabajadores de la salud es que hasta ahora se ha logrado la recuperación de 55 millones de pacientes. Todos ellos dieron positivo en la prueba de detección pero consiguieron superar la enfermedad. En primera instancia se trata de una noticia positiva aunque eso no implica que se haya alcanzado una curación total.

Una enfermedad con afectaciones a largo plazo

A partir de las investigaciones más recientes se ha identificado que existen pacientes que continúan con molestias y secuelas a pesar de que el virus SARS-CoV-2 ya no se encuentre en su cuerpo.

Por lo anterior es que se ha optado por denominar Covid-19 persistente a la enfermedad cuando se mantiene en el paciente por un tiempo indeterminado. Hasta el momento se ha detectado que las secuelas se pueden prolongar hasta por cuatro meses después de haber sido dado de alta de un hospital. Mientras que las más frecuentes son fatiga extrema, tos persistente e intolerancia al ejercicio.

Hace unos días te compartimos la primera guía médica para el manejo de pacientes con Covid-19 persistente. Fue elaborada por el Instituto Nacional de Salud y Cuidados de Excelencia del Reino Unido (NICE) y el Royal College of General Practitioners (RCGP). Su objetivo es procurar el bienestar en todos los supervivientes de esta cepa de coronavirus.

Nuevas recomendaciones contra la Covid-19 persistente

Pero ahora la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado nuevas directrices para el manejo de este tipo de casos. Lo primero que recomienda es el uso de anticoagulantes en dosis bajas para los pacientes que muestren síntomas persistentes incluso después de superar el virus.

Además también señala que debe existir una medición frecuente de oxígeno en la sangre. Por lo mismo, se hace hincapié en que los pacientes deben de contar con un pulsioxímetros en su domicilio. Mientras que sumado a lo mencionado también deben prevalecer las revisiones médicas periódicas para verificar la situación de los supervivientes.

Otra recomendación que se menciona es para los pacientes hospitalizados que requieren oxigenación suplementaria o ventilación no invasiva. En ese tipo de situaciones la OMS indica que la mejor postura para incrementar el flujo de oxígeno es la de decúbito prono.