Una investigación realizada por la Fundación Juegaterapia (que ayuda a los niños enfermos de cáncer), que lleva ya 10 años trabajando con su lema “la quimio jugando se pasa volando” e instalando videoconsolas en las habitaciones de oncología pediátrica de hospitales de España y otros países, ha determinado que jugar a videoconsolas ayuda a los niños con cáncer en su curación.

Como ya hemos dicho, la fundación ha promovido un estudio científico que se ha llevado a cabo en el Hospital La Paz de Madrid y que ha confirmado que jugar con videojuegos durante el tratamiento de quimioterapia, hace que los niños sientan menos dolor y que se favorezca el proceso de curación.

Del estudio se ha creado un documental

Es la primera vez que se mide el efecto beneficioso de la utilización de los videojuegos en el manejo del dolor agudo. Ya estaba demostrada la mejoría en los pacientes pediátricos desde el punto de vista psicológico, ya que reduce la ansiedad que les produce la hospitalización, favoreciendo la relajación mental en dichas situaciones.

La investigación compara la influencia del empleo de videoconsolas en el dolor de los niños, las dosis de morfina requeridas y el nivel de activación del sistema simpático/parasimpático con dispositivos de monitorización de última generación (Analgesia-Nocicepción Index y Algiscan).

Este estudio de Juegaterapia se ha reflejado en el documental “La quimio jugando se pasa volando” que está protagonizado por niños con cáncer, sus familias y el equipo médico del Hospital La Paz de Madrid (España), encabezado por el Dr. Francisco Reinoso-Barbero, jefe de la Unidad del Dolor del Hospital Infantil La Paz de Madrid y el Dr. Mario Alonso Puig, Patrono de Honor de la Fundación Juegaterapia, quienes hablan de su experiencia personal y científica. Además, cuenta con la colaboración especial del cantante Alejandro Sanz, quien pone su voz en la narración.

Disminuyó un 20% el uso de morfina en niños con cáncer

Dicho estudio ha determinado que el dolor que los niños sintieron durante la observación fue menor ya que disminuyó un 20% del consumo diario de morfina. Esto hace referencia al dolor basal y al estado de ánimo, llegando a registrarse una disminución de hasta el 44% en los momentos de más intensidad, el dolor incidental y todo ello medido mediante una Escala Visual Analógica.

En la realización de este estudio, a los niños enfermos de cáncer que sufrían mucositis, una de las consecuencias post-quimioterapia más dolorosas que no les permite ni tragar saliva, se les ofreció jugar con videoconsolas mientras se les controlaba con dos dispositivos y el resultado que fue que no se registraron cambios en el tamaño de la pupila a pesar de una menor dosis de morfina, lo cual indica un aumento del 14% del tono parasimpático y un alivio del dolor en un 14%.